Hidrogenesse homenajea a Alan Turing

Los geniales Hidrogenesse, con su último disco, Un dígito binario dudoso, se han superado a sí mismos. Toda una demostración del punto de madurez y complejidad en el que se encuentran. Es un homenaje al matemático Alan Turing, el padre de la computación, construido a partir de canciones que tratan diferentes cuestiones relacionadas con su trabajo y su vida, y con una estructura narrativa que no tiene nada que envidiar a un buen biopic. Un gran tributo en el centenario de su nacimiento, que sabe destacar con precisión la aportación a la sociedad de uno de los científicos claves del siglo XX al tiempo que se nos acerca a lo más íntimo de su personalidad.

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Repasemos brevemente la interesante figura de Turing. Inventó el concepto de máquina tal y como la conocemos ahora, pero sobre todo, sentó las bases teóricas de una nueva ciencia dentro de las matemáticas: la computación. Al mismo tiempo trabajó en la idea de inteligencia artificial, en la esencia que diferencia (o no) el pensamiento humano del de una máquina, y cómo trabajar con este concepto desde el punto de vista científico. Ideó el llamado «test de Turing» que tenía como objetivo identificar a una máquina mediante preguntas. Trabajó para el gobierno británico resolviendo mensajes nazis cifrados con la famosa máquina Enigma. Fue procesado por su homosexualidad y se le dio a elegir entre la prisión o un tratamiento hormonal. Eligió la segunda opción, con fatales resultados (entre otras cosas, impotencia). Finalmente, roció una manzana con cianuro y se la comió. Al parecer, Turing había quedado fascinado con la película Blancanieves y así acabó con su vida. Para más detalles, echadle un ojo a Alan Turing en la wikipedia.

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Pero repasemos ya las canciones del disco.
(escúchalo en Spotify)

El beso

Funciona a modo de introducción, despertando a nuestro protagonista con un beso, como en el cuento de blancanieves, como fue su muerte. Una música dulce e hipnótica y una voz que parece abrirse camino entre dos mundos. Se toman más de 6 minutos en esta tranquila introducción que nos introduce en el universo de Turing, como despertándonos poco a poco, con letra muy dosificada. Menciona las disculpas públicas que pidió Gordon Brown por el trato recibido. Uno de los mejores temas del disco.

Despierta Alan, el príncipe ha abdicado y te ha besado.

 

Christopher

Pasamos a un tono mucho más exagerado, con los excesos propios de la banda. De entrada parece alegre, aunque pronto descubrimos un matiz trágico. Christopher Morcom fue el mejor amigo de Turing en la adolescencia. Murió de Tuberculosis, lo que marcó al matemático, inspirándole las primeras ideas de inteligencia artificial, meditando la posibilidad de reproducir los procesos mentales de su amigo en una máquina. Por supuesto que Genís no pierde oportunidad para participar en vocoder, imitando a una posible máquina que emulara la personalidad de Christopher, sobre una música electrónica casi mística que es lo mejor de la canción. Ellos dicen haber buscado un acercamiento musical al teen tragedy, yo no lo veo tan claro, pero por ahí van los tiros, y desde luego, es una elección con sentido.

 

Love letters

El título se refiere a un programa que usó Turing mientras trabajaba en la Universidad de Manchester. Compone cartas de amor con versos colocados de forma aleatoria. El grupo ha traducido automáticamente alguno de aquellos resultados para la canción. Una de las canciones menores, pero que nos va introduciendo en ese dibujo que quieren hacer entre la ciencia, las máquinas y las cuestiones amorosas.

 

Captcha Cha Cha

De largo, la canción más bailable del disco, la más animada. Como es obvio, usa el ritmo del cha cha cha. El título, Captcha, hace referencia al test de turing. Seguro que a todos os suena lo que es un Captcha, que tiene como objetivo identificar a una máquina que se hace pasar por una persona. La canción escenifica muy bien la idea, ametrallando a preguntas banales, pero significativas en la diferenciación persona – máquina, que además juega con la idea de las relaciones en Internet, donde nunca estás muy seguro de quién (o qué) está al otro lado. Es la más divertida del disco, recordándonos el tono lúdico que suele caracterizar al grupo.

¿Has visto ‘Imitación a la vida’? ¿Te gustó la película?

 

Dígito binario dudoso

Es curioso que una canción casi de transición dé título al disco. Supone lo que en una película sería el reposo antes del clímax final. Da un respiro entre dos temas potentes. Adelanta frases cortas de lo que está por venir.

 

Enigma

Y como adelantaba, este es sin lugar a dudas el momento del clímax, la canción emocionalmente más intensa del disco. Habla de los logros de Turing como espía, llegando a recibir la medalla de honor pero que tenía que ocultar porque implicaba muchos secretos de estado. Turing estaba continuamente vigilado. Por otro lado, al ser juzgado, se hizo notoriamente pública su vida privada (su homosexualidad). Esta canción nos habla de esta paradoja «los méritos públicos son privados, los detalles personales son públicos«, pero sobre todo, imprime un ritmo implacable, angustiante, con una letra pesimista, que describe muy bien el punto de desesperación al que pudo llegar Turing, y su tragedia interna. La situación que más adelante le llevaría al suicidio.

En medio de esta situación adversa, Turing temía que sus detalles personales pudieran empañar la credibilidad de su trabajo científico. En una postal escribió el siguiente falso silogismo:

– Turing cree que las máquinas piensan
– Turing yace con hombres
– Luego las máquinas no piensan

En la canción se reflejan estas palabras. En definitiva, es un fresco de la tormenta interior del científico. También se hace referencia al «no preguntes, no lo digas», la consigna del ejército americano sobre la homosexualidad, hasta hace bien poco.

Yo me acuesto con hombres, creo que las máquinas piensan.

 

Mystique determinado

Esta es una canción antigua del grupo, que ha llegado a inspirar, en manos de Astrud, una especie de ópera electrónica (que también podríamos comentar aquí pues resulta interesante). Ahora se recupera porque la idea de que hay cierta mística en el error y el azar encaja perfectamente con los pensamientos de Turing. Además, la letra proviene de una traducción automática (nuevamente una IA) de unas palabras en una entrevista a Morrisey (relacionado con la cultura gay), donde hablaba de Manchester donde nació el cantante (y donde trabajó Turing con la primera computadora).

Una gran canción, aunque ya conocida, no vale la pena extenderse más.

 

Historia del mundo contada por las máquinas

A modo de epílogo, en este tema se narra la historia de la computación desde sus inicios (Turing) hasta nuestros días. Me gusta compararla con uno de los cortos de animación de Animatrix (paralelos al la saga de Matrix), Segundo renacimiento, que contaba con un falso tono de objetividad, casi documental, años de historia. Como aquel corto, esta canción supone, no sólo una información general esencial para entender una historia más concreta, sino que aporta cierta poesía en lo que aparentemente es una fría narración lo más aséptica posible, no olvidemos que ambos están contados por las máquinas. Como el primer tema, pasa de los seis minutos, con tranquilidad y dulzura electrónica. La réplica grave a la voz más aguda del cantante enfatiza la ambigüedad de la canción, entre lo inexpresivo y lo poético; entre el color y la escala de grises. Por esta evocadora ambigüedad estilística y por lo bien que funciona como cierre del disco, quizá sea mi favorita.

18 millones de bombillas, un árbol de navidad, dibuja la silueta de la bomba atómica.

 

Un dígito binario dudoso en Spotify

Lo dicho, un excelente disco con el que Hidrogenesse ha dado un paso más, un salto cualitativo, demostrando que son capaces de incluir también el drama y el registro serio en sus canciones. Debo reconocer que han conseguido que me obsesione con él.

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Iñaki Ortiz Gascón